Día 11 (16/06/2008) Traslado a San Diego y visita del Gaslamp Quarter


Antes   

Ruta día 11
   Este día habría que madrugar ya que queremos apurar alguna visita más en Los Angeles antes de salir para San Diego. Estas visitas podrían ser Disneyland o la catedral de cristal, en Anaheim, un barrio del Sur que nos pilla de camino, o algún otro estudio, como la Warner, que queda cerca del hotel.

   La idea sería aprovechar la mañana en uno de estos sitios y llegar para comer a San Diego, una vez salvados los 195 Km, en alrededor de una hora y tres cuartos.

   Ya en la ciudad, queremos visitar el Gaslamp Quarter, donde todavía se conservan edificios de la época en que Wyatt Earp y sus amigos y familiares montaron un casino, la época del duelo del OK corral. Después, si diera tiempo queremos visitar Balboa Park. Podríamos dejarnos alguna parte del parque para mañana por la mañana.

   Esas son las visitas que nos hemos puesto como obligadas para esta ciudad. Mucha gente que pasa por aquí aprovecha para ir a Tijuana, cruzando la frontera con Méjico, pero teniendo en cuenta que el ambiente de Tijuana está algo enrarecido en cuanto a cantidad de prostitución y drogadicción, hemos preferido no malgastar tiempo en esta visita sólo por el placer de sellar el pasaporte conforme hemos estado en otro país. Es más práctico.

Después


Hacia Mulholland Drive    Está demostrado que lo de madrugar no es lo nuestro. Salimos del hotel pasadas la 10:00. Durante el check out le pregunto al recepcionista por los sitios donde se puede ver la señal de Hollywood, no nos queremos ir de aquí sin la típica foto de las letras en la montaña. Me señala en un mapa donde está e incluso me indica cómo ir lo más cerca posible, pero a mi me sorprende que uno de los lugares reseñados sea el mirador en el que habíamos estado hace un par de noches, en Mulholland Drive. El aparcacoches nos trae nuestro 4x4 - no estamos acostumbrados a estos lujos, la verdad - y salimos directos hacia allí, ya sabiéndome el camino.

   Las vistas de Los Angeles desde Mulholland Drive durante el día son espectaculares. La ciudad se funde con el horizonte y los rascacielos del downtown son siluetas en el mismo. Pongo foto, naturalmente. Luego subimos por las escaleras a la parte de arriba, la misma desde la que bajaron unos turistas que nos asustaron cuando estuvimos por la noche. Finaliza en un mirador circular y, a la izquierda de la ciudad, de forma que nunca se podría ver desde abajo porque la taparía la propia torre en la que estamos, aparecen las letras blancas y desalineadas en plena pendiente de la colina. Aunque están algo lejanas y escoradas se ven muy bien y nos hacemos unas fotos posando con ellas (luego más tarde, al descargar las fotos, descubrimos que salimos posando ante un trozo de montaña vulgar y sólo con la ayuda de una buena lupa se podría detectar la señal, motivo de la foto. Por esa razón la foto que pongo a la derecha es la única que está hecha allí, sólo enfocando la señal, y con el zoom a tope).

Vistas de LA desde Mulholland DriveSeñal de Hollywwod
















   Contrariamente a lo que muchos podrían pensar, las letras de Hollywood en la montaña no se ven desde gran parte de Los Angeles. De hecho, hay que ir a una zona muy concreta para que aparezcan con claridad. Y nosotros no vamos a esa zona para ahorrarnos unos minutos e ignorantes, todavía, de que las fotos que tenemos son muy mejorables. Los estudios Warner se encuentra en el otro lado de la autopista, en la parte de atrás de la colina donde están las letras, así que desandamos un tramo de la ancha carretera, aunque ahora en el sentido contrario tenemos la salida que queremos ahí mismo. Después de la fantástica experiencia de ayer, hemos preferido esta visita a la de Disneylandia. También existe un argumento de tiempo: el necesario para ambas visitas es tan dispar como todo un día y entre una y dos horas. Así que también gana por visita más corta, ya que la Warner son sólo estudios de cine, no tiene parque de atracciones.

Deposito de agua de la Warner   Siguiendo el mapa, pronto damos con los estudios, gracias también a la famosa torre del depósito de agua. Si no sabéis a qué me refiero, es la de la foto de la izquierda. Los estudios son muy grandes, claro, pero hay señales que te llevan al parking del VIP tour. Sólo por aquí pueden ir los visitantes. El precio por dejar el coche es de 5$, estés el tiempo que estés. La entrada del VIP tour, ya a pie, está flanqueada por dos estatuas gigantes, al estilo de los templos egipcios, sólo que aquí los "dioses" son Bugs Bunny y el pato Lucas. Queremos comenzar la tanda de fotos ahora con ellos, pero yo sé que no se van a mover y tengo prisa por entrar. Al tratarse de una visita tan improvisada, realmente no sé los horarios, y ni siquiera se si la podremos hacer; es muy tarde para lo que tenía pensado: las 12:10h. Todavía en el exterior hay un guardia de seguridad con un scanner tipo aeropuerto, es negro, completamente calvo, bastante "grande" y algo mayor. Cuando pasamos nosotros me pregunta de dónde somos, yo le contesto que de Barcelona y él hace un gesto de aprobación. "¿La conoces?", le pregunto entonces y él se muestra ofendido y simpático y me contesta "Por supuesto. ¡Los juegos olímpicos del 92!". Entonces le menciono al Dream Team y nos muestra todas sus sonrisas. Muy majo.

   Dentro vamos directos a preguntar, aunque ya vemos cosas que nos llaman la atención. No hay problema para hacer la visita. "¡Qué bien!", me digo. Son 45$ cada uno y nos ponen en el tour de las 13:00h, que entrará a las 12:30. Al parecer, hay un tour cada media hora y tal como llega la gente se les asigna el siguiente en el que hay sitio. NosMr. Freeze dan un cupón a cada uno que nos descuenta un dólar en cualquier helado. Yo lo uso inmediatamente y salgo a echar un cigarro ya que no podré fumar en todo el tour. Al entrar le pregunto de lejos al de seguridad si he de pasar el control otra vez y él me reconoce y me indica que entre directamente. Al pasar junto a él me ofrece un "give me five" que acepto con gusto. Los minutos que quedan de espera los pasamos cada uno en un sitio, Eva está en la tienda de regalos, Trini haciendo fotos y yo posando, y es que en la sala están los trajes originales de Mr. Freeze y el que Harry Potter usó en la primera película (unas cuantas tallas menos que el de la última, la verdad).

   Cuando llega el momento nos introducen en una sala (una especie de mini cine) y nos proyectan un documental de la historia de los estudios Warner en donde sacan pecho de sus éxitos. Tras la media hora de proyección, salimos al exterior para ponernos ya al cargo de nuestra guía. Una joven con uniforme junto a una especie de carrito eléctrico con asientos y que conduce ella misma, se nos presenta y nos da unas breves indicaciones. Una de ellas nos emociona bastante ya que nos comenta que vamos a pasar por zonas donde están rodando en este momento y que si viéramos a algún actor o actriz famoso o reconociéramos a alguien que abortáramos cualquier intento de llamar su atención: ni gritos, ni alharacas, ni nada. Resumiendo: que nos cortemos un poco porque la gente está trabajando.

   Abandonamos la zona del VIP Tour y paseamos un rato por la calle, la misma por la que acabo de pasar en coche, para entrar, tras un control de seguridad, en lo que son los estudios en sí. Durante este corto trayecto nos pregunta por productos de la Warner de los que seamos fans. Yo destaco la serie "Friends" y la saga "Matrix". También menciono a Harry Potter.

Decorados de la Warner   Lo primero que vemos es una zona de calles de estilo Brooklyn: fachadas de ladrillo con escaleras de incendios. Una de esas calles está acordonada y vemos en el interior que están rodando. Gente con focos, cámaras, etc... aunque no identificamos a nadie. No puedo evitar comparar con la visita de la Universal, donde en ningún momento vimos esto: un rodaje. Luego caigo en que ayer era Domingo y que tal vez si fuéramos hoy, lunes, también habríamos podido ver gente trabajando allí. Es casi la hora de comer así que el resto de rodajes que vemos los pillamos recogiendo. Hasta que llegamos a una zona diferente, llena de casas unifamiliares con jardín y un parque en medio con una glorieta y una iglesia. Hay preparado un inmenso catering y se congrega mucha gente de pie. Nuestra guía nos comenta que este tipo de celebraciones las hacen cuando acaban una temporada de una serie. Ésta en concreto parece pertenecer a "Gilmore girls", pero como no he visto un capítulo no puedo reconocer nada. Sin embargo sí reconozco otras cosas: cuando pasamos cerca de la iglesia juraría que es donde Julia Roberts prepara su boda en "Novia a la fuga" bajo la atenta mirada de Richard Gere. El parque y la glorieta me suenan mucho. Y es que, tal como nos cuentan, constantemente se aprovechan estos decorados para grabar multitud de escenas, buscando diferentes ángulos, para que no parezca siempre el mismo sitio. La guía me llama la atención sobre una casa de las varias que hay con jardín, me dice que ya que soy un fan de "Friends" debería saber que esa casa era donde vivían los padres de Ross y Monica en la serie. Yo no la recuerdo, no debo ser tanRodaje en la Warner friki.

   Seguimos atravesando decorados, fachadas de edificios con sus herméticos comercios, como si atravesáramos una gran ciudad, sólo que sin gente paseando y viviendo, sólo grupos congregados aquí y allá con los utensilios de rodaje.

   Por fin nos paramos en una calle muy ancha, ambientada como si fuera de Chicago. La guía nos cuenta esto y que, cambiando un poco los colores, carteles, etc... pueden cambiar la calle para que pertenezca prácticamente a cualquier ciudad. Hay una gran cafetería y, en frente hay una entrada con escaleras con un diseño muy marcado, que sobresale del resto de paisaje: es la entrada del ayuntamiento de Gotham, donde el pingüino daba sus discursos. Y justo donde acaba aparece un hospital entero. El County General Hospital. Son todos los exteriores de la serie "Urgencias", emblema de la Warner y trampolín de George Clooney. Así que nos introducimos por la entrada de las urgencias, como no podía ser de otra manera, y damos a un espacio abierto, cuadrado, cuyos lados son fachadas con falsas entradas al hospital.

Decorados de la serie "Urgencias"Entrada de "Urgencias"
















   Y digo falsas porque ninguna de las puertas es útil. Se pueden ver pasillos y otras puertas en el interior, pero son aún más falsas, porque éstas ya están directamente pintadas sobre la pared con los pomos clavados a ésta. Por ejemplo, en la foto de arriba a la derecha, se puede ver la famosa puerta automática de la serie, pero está entreabierta, y siempre ha estado así. Nos comenta la guía que en realidad el efecto de atravesarlas era de montaje. Podían haber dos hablando que se dirigieran hacia ellas, y luego se cortaba para grabar, ya en interiores, la conversación una vez atravesada la puerta. Otra curiosidad son la serie de tubos, creando cuadrados concéntricos que "techan" este patio abierto. Son para hacer llover sobre la zona. Nos cuentan algunas anécdotas sobre George Clooney durante los años en los que estuvo grabando la serie y nos muestran la pequeña canasta de baloncesto donde jugaba él como parte de una de esas anécdotas.

   La guía es una máquina de contar curiosidades sobre la creación de series y películas, curiosidades en forma de pequeños detalles en los que nunca habrías pensado. Este discurso nos lleva a la cafetería por la que pasamos antes y que ahora nos paramos a analizar. No entramos, sino que la observamos a través de la cristalera. Está totalmente montada por dentro y se ve que es muy utilizada. Muchas escenas en el interior de una cafetería resultan estar grabadas aquí.

Central Perk   Un corto trayecto en el carrito nos lleva a un aparcamiento repleto de vehículos de servicios: ambulancias, coches de policía, de bomberos, furgonetas de diferentes empresas de reparto, taxis, etc... Poco presagio yo que, en realidad, lo que vamos a ver es otra cafetería: el Central Perk. Y es que, dado que la serie "Friends" ha tenido tanto éxito, tras desmontar los decorados para dar paso a otras series, decidieron mantener el emblemático bar de la serie para las visitas. Y ahora me encuentro en él. Todo es más pequeño de lo que parece, pero indudablemente es él. Lástima que un cordón te impida adentrarte en el café, sentarte en el sofá o tocar la guitarra de Phoebe, que se la han dejado ahí, en su sitio, como se puede ver a la izquierda de la foto. Se encuentra en una especie de enorme nave, donde han dejado un pequeño pasillo y una puerta de madera que da al pequeño rincón que ocupa.

   Después caminamos hacia otra nave vecina y entramos en una pequeña exposición de coches de películas de la Warner. Destacan el Batmóvil - el que conducía George Clooney - y la moto de Robin, la furgoneta de Scooby Doo, el carro y armas de Troya, junto con el casco de Aquiles-Brad Pitt, que no es precisamente de metal. En la foto de la izquierda, el coche vapuleado por el sauce boxeador en Harry Potter, con los baúles y la jaula de Hedwig y todo; en la de la derecha, entre varios vehículos de Matrix, donde se encontraba la moto en la que Trinity protagoniza una espectacular persecución en autopista en Reloaded, el que usaban Morfeo "y su banda" en Matrix, custodiado por unas cuantas figuras del agente Smith, que dadas la escenas finales de la última película de la trilogía, deben haber unas cuantas miles por ahí.

Coche de Harry PotterCoche de Matrix y agentes Smith
















   Al final de la visita nos proponen hacer una foto ante un croma. Nos muestran que la imagen que pondrán es la de la locomotora de Harry Potter llegando al andén para que actuemos en consecuencia. Ellas parecen no enterarse y posan sonrientes, yo me muevo mirando sorprendido la "invisible" locomotora y, por qué no decirlo, salvando la foto, je je.

  Al salir de allí nos cruzamos con otro grupo y alguien nos saluda. Resulta ser el tejano, con su hijo, que ayer estaba haciendo el VIP Experience de la Universal con nosotros. ¡Qué curioso, ha planeado lo mismo!

   Un nuevo paseo en carrito nos lleva a donde la guía nos cuenta que ruedan las series. Vamos a ver el set de rodaje de una. Sin embargo, antes de bajar, nos piden las cámaras de fotos y video y las guarda en un compartimento del vehículo bajo llave. El mensaje está claro: no podemos sacar imágenes de lo que vamos a ver. En la entrada aparece un enorme logo en la pared, la serie se llama "Two men and a half". No la conozco, pienso que no la deben dar en España, sin embargo me extraña ver que uno de los protagonistas es Charlie Sheen, como se deduce de la caravana con su nombre que hay en la puerta. Nos sentamos en una grada que ocupa todo el lateral de la nave, aunque tiene poca profundidad - no más de diez filas de público -, mientras la guía nos cuenta curiosidades y truquillos de los rodajes. Delante tenemos un comedor con un pequeño jardín, un tabique lo separa de un dormitorio y el siguiente tabique lo separa de un espacio vacío. Nos cuentan que los dos decorados que podemos ver son fijos en la serie, mientras que el tercero se monta para cada capítulo. Por ejemplo, si hay una visita al médico, en ese espacio se pone la consulta. De esta forma el público tiene acceso visual a todas las escenas. Esta serie, como en su día hizo "Friends", se graba con público en directo y lasHarry Potter risas que se graban vienen de él. Digamos que las risas que oímos son genuinas. Otra curiosidad es que los escenarios son más pequeños de lo que serían en la realidad: tienen menos superficie. Y, por lo tanto, los muebles los hacen a medida, más pequeños, para que cuadren con el conjunto. Según se ve queda mucho mejor en cámara. Luego pude ver algún capítulo de "Dos hombres y medio" y reconocí los decorados, y puedo decir que lo que en televisión parece un amplio comedor, con un sofá normal, en vivo parecía un comedor hobbit.

   De nuevo nos conducen, todavía sin las cámaras, hasta un lugar que la guía llama "museo". Algo me dice que voy a echar mucho de menos la cámara.

   El museo es una exposición de objetos de películas. Varios guardias de seguridad vigilan que nadie consiga burlar una foto o tocar algo demasiado. Sin embargo, no pensamos en ello mientras nos imbuimos, a nuestro aire, entre los diferentes maniquís con trajes y objetos en vitrinas. Nos llamamos unos a otros, "mira, esto es de Matrix", "ven, aquí está lo de Casablanca". Los trajes de Batman y Superman, los vestidos de Ingrid Bergman y el traje de Humphrey Bogart en "Casablanca", junto con el piano, que nos parece increíblemente pequeño. También vemos algunos de los brillantes Oscars ganados por los estudios. Me paro ante los maniquís con los trajes originales de Neo, Morfeo y Trinity. También están los implantes que se ponían los actores en la nuca con el conector y algo de pelo. Me quedo admirando el aparatoso artefacto que usaron en la primera para sacarle el parásito a Neo. El parásito en cuestión está a su lado. Cientos de cosas que nos dejan maravillados y lamentando no tener más que nuestra memoria para llevarnos estas imágenes a casa. Pero eso no es nada. De repente oigo que la segunda planta está enteramente dedicada a Harry Potter y para allá que subimos, no sea que nos digan que se ha acabado la visita sin haber pasado por allí.

   No hay tiempo material para imbuirlo todo. Ante mis ojos aparece una colección con prácticamente todo lo que se ha usado en las cuatro primeras películas de Harry Potter. La quinta es demasiado reciente como para que esté representada todavía. Vi las vestimentas del trío protagonista en todas las películas. Analicé todos los elementos del baúl de jugar al Quidditch, centrándome en la snitch dorada, sin alas, claro, ya que éstas se añaden por ordenador. Toqué el sombrero seleccionador y casi toco el diario de Tom Riddle, tal y como quedó al final de la cámara secreta. Tantos y tantos objetos familiares, pero desde la distancia, hasta hoy. Bueno, para no parecer más friki todavía voy a parar Entrada al VIP tour de la Warneraquí los comentarios de la visita. Solo diré que no pude reprimir una lamentación a la guía porque nos imposibilitaran hacer fotos ahí, que me correspondió con un escueto "Es así", en una traducción literal, que correspondería mejor a un "Es lo que hay".

   El tour acaba con este fin de fiesta y la mente trabaja en retener lo que acabamos de ver durante el trayecto de vuelta a la puerta del VIP tour, esa con Bugs Bunny y el pato Lucas. Cuando me devuelven la cámara de fotos la miro diciendo "lo que hubiera dado por tenerte hace media hora", pero la cámara no entiende lo que le digo, es un objeto inanimado y he de darme prisa por volver a la realidad y dejar de hablar con las cosas porque me toca conducir. Antes de despedirnos nos regalan la foto con la locomotora de Harry Potter. Bonito detalle. Al salir, nos cobramos las fotos de la entrada que no hicimos al llegar debido a las prisas, y porque teníamos que resarcirnos de las ganas de usar las cámaras.

Estudios Warner    Sacamos el coche y salimos del polígono a Riverside Drive. Mi intención es salir disparados para San Diego y comer allí, aunque sea tarde, pero se acercan las 15:00h y nuestros estómagos nos recuerdan que ya nos estamos pasando la hora de comer. La calle tiene varias ofertas y escogemos un restaurante italiano. Aparcamos en la calle, a diez metros de la entrada. No recuerdo si alguna vez habíamos aparcado en este país sin pagar, pero la avenida es amplia y la cantidad de vehículos pequeña, con mucho sitio para dejar el coche. "Bacco Trattoria" reza la entrada y el restaurante está vacío, excepto por un hombre mayor, sólo en una mesa. A mí me recuerda a los típicos restaurantes italianos de la mafia, a lo mejor he visto demasiadas películas, pero lo comentamos: esto es Los Angeles y tampoco sabemos muy bien donde estamos. Eva y yo, resabiados con el tamaño de los platos en este país, decidimos compartir uno de pasta y uno de carne, Trini se pide una superensalada con grandes trozos de queso. Los platos, efectivamente, son enormes, de pedirse sólo uno, así que salimos saciados por 40$ los tres.

   Ahora sí, nos vamos a San Diego. ¡Dios mío, las cuatro pasadas!. Lo de Balboa Park queda definitivamente para mañana. Según miré, debería ser un viaje corto, de poco más de una hora.

   Nos perdemos un poco para llegar a la autopista 5 que nos llevará a San Diego y que tenía una entrada allí mismo. Nos encontramos con algo de tráfico, pero vamos tirando. Cuando llevamos un poco más de una hora comienzo a fijarme en las salidas porque por tiempo deberíamos estar llegando. Sin embargo la salida anuncia ¡Anaheim!, ¡es la salida de Disneylandia!¡Todavía no hemos salido de Los Angeles!. No sé qué ha pasado, seguramente calcularía el tiempo desde la ciudad sin fijarme que atravesar esta vasta urbe puede ser incluso más largo. Tampoco ayuda el "estilo" de Los Angeles, en el que estás atravesando la ciudad, pero desde la autopista, viendo árboles y arbustos, no notas la diferencia con un trayecto interurbano. De lejos divisamos la catedral de cristal, pero el caso es que no sé a qué hora nos plantaremos en San Diego.

   Pues pasadas las 18:00h, tras parar en un lugar llamado Encinitas a llenar el depósito. Pero como la cantidad de salidas de la autopista son muy liosas y mi capacidad para perderme por la ciudad hasta encontrar lo que busco es bastante alta, alcanzo a aparcar en un parking al aire libre en la 6ª avenida - paralela a la 5ª, donde está el Gaslamp Quarter - a las 19:52. Poco tiempo tenemos, la verdad. Pongo para un hora de aparcamiento y bajamos a recorrer la calle, al menos es subir y bajar por la misma. Está anocheciendo y lo primero que notamos es un gran ambiente. Hay multitud de bares y restaurantes y todos están llenos. Paseamos unas manzanas arriba y abajo, los edificios parecen antiguos. De acorde con la guía hay algunos de ellos que son contemporáneos de Wyatt Earp, pero poco más queda del personaje.


Gaslamp QuarterGaslamp quarter
   















   Hablamos sobre venir a cenar aquí ya que el ambiente invita a ello. Vamos primero al hotel y luego volvemos. Antes de llegar al parking, me acerco al portero de un lujoso hotel a preguntarle por el nuestro. Le muestro la reserva, donde pone la dirección, pero no conocen ni la calle ni el hotel "California Suites" (era más tipo motel y muy barato en comparación con el resto de precios que vi de hoteles en San Diego). Nuestro portero implica al botones, al que tampoco le suena de nada, pero va a buscar una especie de guía para encontrarme la calle. Y menos mal que pregunté, porque resulta que está más cerca de Los Angeles que de San Diego (exagerando un poco). Hemos de volver a la autopista en dirección a Los Angeles y salir donde nos dicen, unas cuantas salidas más al norte. Luego tendremos que preguntar por allí.

   ¡Y vaya si preguntamos!. Decenas de veces. Además, cuanto más entrada la noche, menos gente a la que preguntar. Nadie conoce este puñetero hotel, ni esta puñetera calle. Todo es una extensa zona, más tipo polígono que otra cosa. La pesadilla de dar vueltas perdidos durante horas por una ciudad extraña retorna con más fuerza que nunca. Llamo al hotel, pero no saben dónde estoy, para decirme como llegar. Finalmente, pero muy finalmente, un gasolinero me da unas indicaciones claras y encontramos la calle aunque, sorprendentemente, una vez en la calle correcta, acabamos obligados a entrar en la autopista. Ahí ya me quiero morir.

   Salgo, me pierdo por otra zona, encuentro la autopista y vuelvo para volver a salir donde estaba. Vuelvo a encontrar la calle y a recorrerla, más lentamente, hasta que me doy de bruces con la entrada a la autopista de nuevo. Esta vez no. Como ya es medianoche y apenas hay coches doy marcha atrás, justo en una entrada desapercibida, un instante antes de pillar la autopista, encontramos el "California Suites". "Al menos mañana no tardaremos nada en pillar la autopista", digo, siempre optimista, pero las mujeres están hasta la coronilla de estar en el coche.

   En la recepción comento lo que nos ha costado llegar, pero sólo recibo una expresión de "¡Vaya!", ¿o tal vez es "¡Y a mí qué me cuentas!"?. En fin, me dan un mapa del complejo, me señalan la habitación, me entregan la llave de la misma y de la puerta externa para llegar a su zona, que a estas horas de la noche está cerrada. Descansamos un poco y nos acordamos de que tenemos que cenar. Salimos, pero está todo desierto y cerrado. Una gasolinera a lo lejos nos ofrece la única luz. Allí compramos sandwiches y comida de ese estilo y cenamos en la habitación. Hoy he acabado harto de coche. Teóricamente era uno de los días en los que menos conducía, mañana es el que más. Vámonos a dormir.