Día 9 (2/10/2017)   Samarcanda


Antes   

    Este día podremos terminar nuestras visitas en Samarcanda ya que el tren que no ha de llevar a Khiva es nocturno, con lo que tendremos el día entero disponible.

Mapa del Registán

Después

    Tenemos una prioridad para hoy: cambiar dinero. Los soms que trajimos de Tashkent están agotados y ayer era domingo y los bancos estaban cerrados, así que lo primero que hago es ir al banco que habíamos visto en la Avenida Tashkent para cumplir con este requisito.200€ en soms Sin embargo, ni cambian moneda en ese banco ni podemos usar nuestra tarjeta extranjera para sacar en los cajeros, así que vuelvo al hotel para preguntar qué debemos hacer. La solución que nos proponen es pillar un taxi a un banco lejano, que resulta ser el único de la ciudad en el que podemos usar nuestra tarjeta. Aunque en el hotel nos proponen ir al mercado negro a cambiar, aunque ya nos avisan de que los nuevos billetes grandes no han llegado allí y el cambio será a la vieja usanza: en billetes de 1000 soms.

   Le damos 200€, pues nuestra prioridad es pagar el hotel, que ya son tres cuartas partes del total, y ya cambiaremos más al llegar a Khiva. Cuando nos llega el cambio, que es el de la foto, bajo a pagar el hotel.

   Son casi las 11h cuando estamos listos para salir. Sólo nos queda por visitar lo que tenemos al lado: la mezquita Bibikhanum y el mercado. Nos acercamos primero al mercado por si tenemos que dejar compra en el hotel, aunque pronto vemos que está lejos de presentar la vida que le vimos ayer. Dentro, sólo hay unos pocos puestos. En uno de ellos nos dan a catar unos dulces, que son como turrón, y nos llevamos uno de chocolate por 6000 soms.
Puerta del mercado de SamarcandaMercado de Samarcanda
    Por fin nos ponemos ante la puerta de la magnífica mezquita Bibkhanum, donde pagamos 22000 soms cada uno por la entrada y 5000 más por las fotos, 49000 soms en total.
Puerta a la Mezquita de BibikhanumPuerta a la Mezquita de Bibikhanum
   El patio central es un tranquilo parque donde podríamos pasarnos horas observando los pájaros, y las construcciones que lo rodean están en ruinas, pero queda lo suficiente como para hacerse una idea de lo magnífica que era esta mezquita.

Mezquita Bibikhanum en SamarcandaPájaro en SamarcandaMezquita Bibikhanum en SamarcandaMezquita Bibikhanum en Samarcanda
   El recinto da muchas opciones para fantásticas fotos, con sus rincones arbolados y sus edificios con cenefas y cúpulas azules.

Mezquita Bibikhanum en SamarcandaMezquita Bibikhanum en SamarcandaMezquita Bibikhanum en SamarcandaMezquita Bibikhanum en Samarcanda
   Tras 40 minutos de visita volvemos a la Avenida Tashkent con la sensación de haber cumplido con todas las visitas. Las vistas de la mezquita desde esta avenida son fantásticas.
Vista de Bibikhanum desde la Avenida Tashkent
   Paseamos por la Avenida Tashkent sin prisas, explorando las tiendas de souvenirs, y sin darnos cuenta llegamos al Registán. Seguimos nuestro paseo por los jardines, donde se encuentra Chorsu, su antiguo mercado.

Chorsu en SamarcandaChorsu en SamarcandaJardines del Registán en Samarcanda
   Volvemos a tomar la avenida en dirección al hotel, siendo tetigos de sus imágenes cotidianas y obviando los vehículos eléctricos que hacen este trayecto, pues queremos escoger un lugar para comer.

Avenida Tashkent
Avenida Tashkent
   Nos quedamos en la terraza del restaurante Bibikhanum Chaikana, junto al hotel, donde nos deleitamos con su pasta casera y algo de pollo por unos 50000 soms.
Avenida TashkentRestaurante Bibikhanum Chaikana
   Después volvemos al hotel para descansar y entre siesta y tomar un te en la terraza con fantásticas vistas a la mezquita, se nos va la tarde.

Vista de la Mezquita Bibikhanum desde el hotel

   Cuando vemos que está anocheciendo salimos y paseamos hasta el Registán para maravillarnos de su vista iluminada.

Avenida Tashkent con Supermercado al fondoRegistán iluminadoRegistán iluminado
   Nos quedamos más tiempo del que pensábamos admirando como esta maravilla va cambiando conforme la noche avanza.
Registán iluminado