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Día
12 (5/09/2025) Ollantaytambo
Antes
Este día dejaremos la ciudad de Cuzco en algún momento para ir a
Ollantaytambo, que es donde tenemos alojamiento para los próximos dos
días, ya que ahí está la estación de tren para subir a Machu
Picchu.
Una vez en Ollantaytambo queremos visitar, al menos, el
sitio arqueológico inca que cierra a las 17h.

Los puntos marcados en el mapa son:
0- Sequeiros Garden
1- Estación de tren a Machu Picchu.
2- Plaza de Armas
3- Sitio Arqueológico de Ollantaytambo
4- Sitio
Arqueológico Pinkuylluna
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Después
Ayer completamos lo que queríamos ver en Cuzco y Eva está algo
mejor esta mañana, pero aun mal. Así que vamos a desayunar a las 7h y
cuando estamos listos hacemos el check out y pedimos un Uber para ir a
Ollantaytambo. Hemos decidido ir lo antes posible porque, como
bajaremos casi mil metros, al menos eliminaremos los problemas del mal
de altura.
El trayecto a Ollantaytambo dura hora y media. Pasamos por pueblos y
siempre teniendo la intimidante presencia de los Andes. Uno de los
pueblos es Chinchero, donde el conductor nos cuenta que se está
construyendo un aeropuerto internacional.
Hemos estado
bajando desde que dejamos Cuzco y, una vez que tenemos vista del Valle
Sagrado, la bajada es más empinada con la carretera serpenteando hasta
Urubamba, la primera ciudad por la que pasamos en el valle.
Cuando el conductor nos deja frente a nuestro alojamiento en
Ollantaytambo son las 10:45h y todavía no tienen la habitación lista.
Dejamos el equipaje y paseamos por el pueblo. Al
volver todavía nos piden más tiempo y aprovechamos para hacer el camino
hasta la estación de tren que tendremos que hacer mañana y preguntar si
necesitamos hacer algún tipo de check in. Nos contestan que no, que con
nuestros billetes imprimidos podemos acceder directamente al tren a
Machu Picchu.
Ya con la habitación bajamos a comer. Tira
de asado con pasta fresca para mi y tallarines a la napolitana para
Eva. De postre browney con una vela por el cumpleaños de Eva. 80 soles
por todo. Todos los problemas del mal de altura han
desaparecido, pero a Eva le queda la diarrea, así que se quedará en el
hotel el resto del día y yo salgo a visitar las ruinas incas locales.
Pago 70 soles por la entrada y lo primero que me encuentro es una zona
de hierba con alpacas.
Las ruinas intimidan por la subida
que hay que hacer para visitar sus partes más altas. Al final me acabo
recorriendo todo en aproximadamente una hora.
A
la salida paso por la farmacia para llevarle a Eva unas pastillas para
cortar la diarrea y unas pipetas para curar.
Saldré una vez más para traer agua. Para ir a la habitación hay que
pasar por el jardín y, al llegar, pregunto si hay colibrís. Me
contestaron que sí y que suelen estar por la tarde, así que cada vez
que he pasado tanto para llegar como para salir me he acercado a los
arbolitos con flores en busca de ellos, pero no ha habido suerte.
Nos quedamos en la habitación preocupados por la visita al Machu Picchu
de mañana ya que, al problema instentinal de Eva se le une que parece
que yo estoy empezando a seguir el mismo camino. |
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