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Día
4 (13/05/2026) Xi'an: Guerreros de terracota
Antes
Este día tenemos
que acabar en Chengdu, así que dedicaremos la mañana a visitar el
recinto de los Guerreros de Terracota. Habría qe pillar el tren
alrededor de mediodía así que, dependiendo de la hora a la que estemos
listos para marchar, podríamos comer antes de pillar el tren en la
Estación Norte.
Seguramente no lleguemos a Chengdu con mucho tiempo de luz,
así que podriamos hacer alguna salida nocturna como, por ejemplo,
a Jinli.
Los puntos marcados en el mapa son:
0- Hotel Manxin Bell Tower
1- Estación Norte
2- Guerreros de Terracota
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Después
El desayuno es de 7 a 11h, así que bajamos a las 7:30h para
encontrarnos un espléndido buffet. Cuando ayer compré las entradas para
los guerreros de terracota para las 10:30h y comprobé que el trayecto
dura una hora, marcamos las 9h como hora de salida del hotel. El
Didi solo tarda 2 minutos en venir a recogernos y, cuando llegamos una
hora mas tarde, paro en la oficina de turismo para preguntar y descubro
que podemos entrar ya aunque no sea todavia nuestra hora y que
tendremos que comprar tickets para un bus que nos llevará a la zona de
las excavaciones. Y así lo hacemos: nos unimos a la multitud que
se aglomera formando varias colas, una por máquina, para validar su
entrada. En nuestro caso es, de nuevo, poner el pasaporte y pasar. De
ahí llegamos a la parte del bus donde rápidamente localizo la taquilla
para el bus y compro nuestros billetes por 5 yuanes cada uno. La
cola para llenar los vehículos conforme se vacían es mucho menor que la
de la muralla china y no son buses sino una especie de carritos
abiertos. Ya en el recinto arqueológico nos toca otro chequeo de
pasaportes para acceder a la parte donde están las naves que venimos a
visitar.
Son cuatro en total y el orden que nos marcaron para ellas en la
oficina de turismo es: pit 1, pit3, pit2 y Exhibition Hall. Empezamos
por el pit1, el más conocido, con la multitud de guerreros, todos
diferentes. Está tan lleno que, no solo es imposible acceder a ver la
parte frontal, sino que todo el perímetro está ocupado por turistas
admirando la obra.
Nosotros optamos por el camino de la derecha y seguimos por él, solo
parando cuando detectamos un hueco para poder hacer fotos.
Salimos
por el lado opuesto al que entramos para llegar a una plaza con
indicaciones para los pit 2 y 3. Siguiendo el orden que nos dieron en
la oficina de turismo y que escapa a la lógica, el siguiente a visitar
es el 3 para acabar con el 2.
 El pit 3 es pequeño: un recinto
cuadrado con excavaciones con unos pocos guerreros rotos y cuatro
caballos bien conservados en el frontal.
 Lo vemos enseguida y
volvemos a la plaza anterior para seguir las indicaciones para el pit
2. Para ello tenemos que desandar el pit 1 por su exterior hasta llegar
al área inicial donde se veían los tres pits, que ahora identificamos
claramente. El pit 2 es grande, aunque no tanto como el 1, pero
apenas se aprecian esculturas en las excavaciones. Pensamos que el pit
1 podría ser suficiente si toca lidiar con la multitud en los tres. Para finalizar nos metemos en el Exhibit Hall, que es una especie de museo dedicado a este gigantesco mausoleo. Hay
muestras de como era la vida en la época del emperador enterrado aquí,
con algunas salas mostrando esculturas de terracota de gran detalle de
entre las encontradas en las excavaciones.
Ya estamos listos
para salir pero ha comenzado a llover en el exterior, con lo que
visitamos la tienda de souvenirs mientras nos refugiamos. Pero
la lluvia solo crece con fuerza y acabamos siguiendo el camino de
salida, que transcurre por una parte diferente a la de llegada, llena
de tiendas y restaurantes. Solo paramos para comprar un paraguas
y seguimos el caudal de visitantes que se dirigen a la salida hasta
llegar al edificio junto al parking donde preguntamos por la zona de
taxis y nos señalan la parte derecha de ese aparcamiento. Encontramos
uno al que preguntamos y nos acoge enseguida. El conductor entiende que
nuestro destino es el Hotel Manxin cuando Eva le muestra la tarjeta
donde lleva la llave de la habitación, donde aparece el nombre en chino. Ya
de camino nos pide, siempre a traves de traductor, la dirección del
hotel en chino. Yo la saco por Google y se la muestro y él la usa para
marcar el destino en su GPS. No parará de llover en todo el día, aunque
aminorará un poco conforme lleguemos al hotel. Pagamos 140
yuanes por el trayecto y, como son las 13:40h, tenemos 20 minutos para
hacer el check out. Como dejamos el equipaje prácticamente listo
tardamos poco en bajar. Hemos decidido comer en la estación como
forma práctica de escapar de la lluvia, así que pedimos otro Didi para
la estación de tren. A la llegada no nos dejan entrar esta vez
con el pasaporte. La chica no nos entiende ni nosotros a ella así que
acaba llamando a un policía que habla algo de inglés y que nos explica
que no se puede entrar sin billete y nos acompaña a las máquinas que
hay fuera para comprarlo. Elijo un tren para el que falta hora y
media para darnos tiempo para comer, pago 35€ por cada billete y
volvemos para, ahora sí, poder andar por la estacion libremente.
Buscamos un local con "Biang biang" en el nombre y subimos hacia él
para deleitarnos con ese plato que ya nos enamorara ayer. Tras
la comida y visitar el lavabo nos encaminamos a la puerta B24, que es la
que nos habían indicado como el lugar al que ir para hacer el check in.
Todavía está cerrada y hemos de esperar hasta unos 15 minutos antes de
la salida del tren a que la abran y entremos todos los que nos hemos
acumulado frente a ella de seguido. Nos ponemos en la señal con el número de nuestro vagón, como aprendimos, y ocupamos nuestros asientos cuando llega. El
trayecto dura 4 horas en las que uso los datos de la eSIM para ver el
contenido que deseo en mis plataformas habituales. El tren llega
puntual, a las 21h, y al salir a la zona pública, tras el rutinario
control de pasaportes, un taxista nos ofrece llevarnos. Le
indico nuestro hotel en Chengdu y él asiente y le seguimos. Le
preguntamos cuanto nos costará y nos responde 100 yuanes con lo que
cerramos el trato. Nos deja frente al hotel pese a que tiene un
nombre diferente al de la reserva. La barrera de idioma hace que el
check in se alargue en el hotel pero cuando llegamos a nuestra
habitación caimos rendidos y nos dormimos inmediatamente.
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