Día 14 (19/10/2011)   Crucero por el Nilo: Luxor


Antes   

2ª Etapa del crucero: Esna-Luxor














   De nuevo utilizaré las palabras del programa del crucero contratado:

   Tras el desayuno será el momento de centrarse en el Lado Oeste de Luxor: explorar los grandes valles de los reyes y reinas, donde generaciones de faraones y nobles fueron enterrados en criptas cavadas en los riscos y vigiladas por los dos Colosos de Memnon. Después visitaremos el templo de la reina Hatchepsut.

Después


   Mientras desayunamos bajo nuestra ventana habitual, podemos verificar que nos encontramos ya en Luxor. Desde el ventanal de nuestra habitación no hemos podido ver más que los ventanales del barco de al lado. Hoy, la jornada turística comienza un poco más temprano, ya que a las 8:00h salimos para nuestras visitas.

   Al salir hemos de atravesar cuatro o cinco barcos diferentes, la mayoría en reformas, con lo que se les presupone una escasa itinerancia. Así se amarra por estos lares. He de decir que salimos una media hora tarde, pero Ayman ya se ha acostumbrado a nosotros. Justo al pisar el embarcadero, nos cruzamos con una alemana que reconocimos de los juegos de ayer, que llevan en volandas hacia el barco. Su amiga nos cuenta que el globo en el que estaba se ha estampado contra el Nilo y al parecer se ha dañado una pierna. Espero que se cure pronto, pero me hace pensar sobre lo temprano que comienzan los demás sus actividades.

   Tenemos un minibús preparado para la completa mañana que nos tienen preparada en la orilla Oeste de Luxor y que, tras cruzar el puente sobre el río Nilo, nos lleva directamente a la entrada del Valle de los Reyes.

   Antes de abandonar el vehículo, Ayman nos pide que dejemos las cámaras de fotos y de video allí, porque si no tendremos que entregarlas en la entrada. Así lo hacemos y atravesamos un amplio vestíbulo con una curiosa maqueta del valle y, sobre todo, de todas las tumbas por debajo del mismo, para embarcar en un trenecito que trabaja constantemente en salvar los apenas 200 metros que hay entre las taquillas y las tumbas en ambos sentidos. El calor aprieta de lo lindo, así que se agradece el ahorro de cualquier esfuerzo.

   Cuando ya nos ponemos a andar en lo que oficialmente es el recinto de tumbas, vemos que el hombre de la garita le pregunta a nuestro guía algo en árabe, y él asiente, indicándole que efectivamente se ha encargado de que no introduzcamos ninguna cámara.

   Como yo no estoy de acuerdo, entre las páginas de mi guía de Egipto llevo un iPod nano con cámara de video, que ya me ha permitido saltarme este tipo de restricciones en otras ocasiones. Así, cuando Ayman nos indica las tres tumbas que vamos a visitar, y que no nos acompañará al interior, yo ya estoy preparado para traerme algo de ellas, aunque sea de una calidad tan pésima como la de estas fotos:

Valle de los reyesTumba Ramses IX
















   La entrada da derecho a visitar tres tumbas de entre la multitud que hay. Nos aconsejan las de Ramses III, Ramses VI y Ramses IX. Estos recintos destacan por su colorido. Cuando hemos tenido que usar la imaginación en los otros templos para saber cómo eran originalmente, aquí podemos ponerla a descansar. Tenemos los colores originales ante nosotros y unos largos pasillos repletos de jeroglíficos murales con fondo blanco y figuras a todo color. Los techos, generalmente, muestran motivos nocturnos como estrellas sobre un fondo azul oscuro.

   Aparte del monumento en sí, podemos destacar la pertinaz vigilancia ante cualquier acto de obtención de imágenes por parte del turista. Las fotos de arriba son absolutamente robadas y con gran dificultad, al igual que este video, que es tan malo que sólo pretende dar una idea del interior de estas tumbas.



   Una hora y media ha durado nuestra visita al Valle de los Reyes y, ya de vuelta en el minibús, nos dirigimos hacia el templo de Hatshepsut, donde me consta que sí vamos a poder hacer fotos.

   Hemos de atravesar una calle de tiendas a ambos lados, como no, para salir y presenciar ante nosotros esta famosa postal.

   De nuevo, nuestro guía nos explica lo interesante de este templo y el significado de cada sección y se va a la sombra mientras nosotros nos acercamos a esta edificación de un estilo claramente diferente a todo lo visto y en el que no vamos a poder optar a una sombra hasta que nos metamos dentro. El enclave, empotrado contra una gran pared montañosa, ayuda a formar una estampa espectacular.

Bazar en la entrada al templo de HatchepsutTemplo de Hatchepsut
















   El templo consta de tres pisos, el primero lo obviamos gracias a una larga rampa que nos lleva directamente al segundo, tal y como nos aconsejara el guía. El segundo parece ser el más interesante. Lo recorremos, beneficiándonos de la sombra, y repasando las explicaciones previas sobre las diferentes secciones: la de Anubis, la del tratado comercial con un pueblo africano y la de Hathor.

   También nos habían dicho la no necesidad de subir al tercer y último piso, pero no nos podemos resistir.

Templo de Hatchepsut. Sala de HathorTemplo de Hatchepsut. Sala de AnubisTemplo de Hatchepsut. 3er nivel
Detalle del templo de Hatchepsut   











 































   Volvemos por el mismo camino de bazares por el que vinimos hasta el minibús. Antes, en la parada de souvenirs del enorme bar que hay a los pies de este monumento, regateo unas gafas de sol hasta los 40 EGP (5€).

   Nos queda la última parada del día, muy rápida, en los colosos de Memnon. Dos inmensas y deterioradas representaciones silentes de Ramses III, que es lo que queda de su templo. Esta parada la incluyen absolutamente todos los tours, ya que es gratuita, al estar en medio de la nada.

Colosos de Menmom 


   Ésta también es la última visita nuestra con guía. Nos devuelven al barco a la hora de comer y, tras la ineludible propina al conductor del minibús, quedamos en despedirnos de Ayman tras el almuerzo.

   Nos encontramos las habitaciones hechas, ya una vez comidos. Esta vez, han aprovechado las recién compradas gafas de sol para darle un aspecto macarra al cisne azul de mi cama.

Camarote Nile Style    Tras esto, nos reunimos con Ayman en la sala de fiestas. Tenemos la tarde libre y no nos intenta convencer para pagar la excursión opcional del lado Este de Luxor, fiel a lo que le dije el primer día acerca de que no nos apuntaríamos a nada opcional. Sabe que mañana haremos las visitas por nuestra cuenta. Nos despedimos con cariño, dejándole una generosa propina de 100 EGP por pareja.

   El resto del día es para descansar y aprovechar nuestras últimas horas en el barco. A partir de mañana por la mañana comienza el sprint final, con un día entero por ahí y sin sitio donde echarse hasta la madrugada. Así que yo me pego una siesta mientras los demás disfrutan de la piscina y me despierto ya habiendo anochecido.

   Todavía es pronto, así que decidimos salir del barco a pasear. Es la primera vez que salimos de él sin guía. Justo al cruzar la calzada de la corniche me había fijado ya en una especie de centro comercial. En realidad es un pasillo interior, como una especie de atajo, con tiendas a cada lado. Pero esta vez sí son como el concepto que tenemos de tiendas: una puerta y una gran cristalera que hace de escaparate. Aunque la mayoría rebosan género, hasta el punto de invadir parte de ese pasillo.

   No nos agobian, sino que nos dejan mirar. Están atentos a nuestros deseos para decirnos donde encontrar cualquier cosa que buscamos. Mientras uno me explica el porqué de la diferencia de precio entre dos cartones de Marlboro aparentemente iguales (el barato es de China y el otro no me queda claro de donde es), Eva comenta que le gustaría tener un gran camello de pelo. Esto inicia la maquinaria que hace que nos lleven fuera del recinto, pasemos junto a un iluminado templo de Luxor, para meternos en una tienda llena de objetos, donde efectivamente tienen el camello, pero a un precio superior al que había dicho que pagaría. Mientras volvemos, nuestro acompañante me comenta que el negocio está muy mal y por eso se ayudan unos a otros a la hora de vender. Poco después volvemos al barco a tiempo de cenar.

   Esta noche no hay ningún espectáculo, sino que se monta una discoteca para bailar hasta tarde. Yo también aprovecho este rato para actualizar días atrasados de esta misma web.